¿Se pueden valorar los certificados de calidad?

En anteriores artículos hablábamos de un reciente cambio de tendencia en relación con la experiencia de los equipos: la LCSP permite incluirlos como criterio de adjudicación bajo determinados requisitos. Puedes leerlo AQUÍ.

Ese cambio de tendencia se está dando también respecto a los certificados de calidad y de gestión medioambiental.

¿Cuál era el criterio tradicional respecto a los certificados de calidad y de gestión medioambinetal?

Tradicionalmente la doctrina y los órganos de resolución de recursos contractuales han establecido la imposibilidad de utilizar certificados de calidad y de gestión medioambiental como criterios de adjudicación. Reiteradamente han entendido que deben exigirse, en su caso, como criterios de solvencia. 

Así, ya vigente la LCSP, la Resolución 939/2018 del TACRC confirma este criterio: solo pueden ser criterios de solvencia.

¿Cuál es el nuevo criterio del TACRC respecto a los certificados de calidad y de gestión medioambiental?

El TACRC, en su resolución 786/2019, ha establecido un nuevo criterio, señalando que:

«(…) la evolución del ordenamiento de la Unión Europea y, en especial, la de la nueva Ley 9/2017 en materia de contratación pública, ha determinado la necesidad de matizar la doctrina de este Tribunal sobre la cuestión controvertida, en concreto sobre la posibilidad de configurar la disponibilidad de un certificado ISO no solamente como criterio de solvencia empresarial sino también como criterio de adjudicación. Ahora bien, para que pueda admitirse la exigencia de estos certificados como criterio de adjudicación, es necesario que claramente vinculados con el objeto del contrato…»

Es decir, ya se acepta que los certificados puedan valorarse como un criterio de adjudicación. 

A su vez, ya en la resolución 456/2019 el TACRC estableció que el criterio debe estar vinculado al objeto del contrato. Tal vinculación existe cuando se refiera o integre en la prestación contratada, en cualquiera de sus aspectos y en cualquier etapa de su ciclo de vida.

Por lo tanto, la apreciación como criterio de adjudicación ha de hacer directa referencia a la prestación contratada y, por lo tanto, manifestarse ya en el proceso de prestación del servicio. Es decir, no pueden hacer referencia a una característica propia de la empresa y sino a una característica de la prestación en sí misma que permita efectuar una ejecución comparativa del nivel de rendimiento de cada oferta respecto del objeto del contrato.

Solo cuando se cumplan estos requisitos, podrán valorarse los certificados de calidad o de gestión medioambiental como criterios de adjudicación. Cuando se refieran al licitador debe exigirse como requisito de solvencia. 

 

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