Valor estimado y presupuesto base: el error a evitar

El valor estimado no es el precio del contrato. Como la distancia no es la velocidad.

Para muchos el salto base es una locura. Para otros, solo lo es si se hace ignorando algunas reglas básicas: concentración, análisis de las condiciones y conocimiento de los conceptos básicos. Esa regla se puede hacer extensiva a la contratación pública: solo es posible presentar una oferta de forma no temeraria cuando se tiene claro el objetivo, se está concentrado y se conocen los conceptos y condiciones básicas.

Para que presentar una oferta de licitación no sea un salto al vacío, hay que conocer un concepto básico: el valor estimado del contrato.

¿Qué es el valor estimado del contrato?

Según el artículo 101 de la LCSP, el valor estimado del contrato es el importe total pagadero, sin incluir el IVA, incluyendo cualquier opción eventual, las prórrogas y modificaciones.

Es decir, el valor estimado debe entenderse como una estimación de todos los compromisos económicos que pueden derivar del contrato, puedan o no finalmente darse, como es el caso de cualquier opción, las prórrogas y posibles modificados (IVA excluido).

¿Para qué sirve el valor estimado del contrato?

Es fundamental para determinar el régimen jurídico aplicable a la licitación y al contrato. En concreto, servirá para fijar si un contrato es armonizado, el procedimiento de licitación y su publicidad.

Es, sin duda, una cifra fundamental para aplicar correctamente la LCSP. El poder adjudicador debe, por lo tanto, evitar equivocarse al calcularlo.

¿Qué no es el valor estimado del contrato?

El valor estimado no debe confundirse con los siguientes conceptos: 

  1. Precio del contrato: es la retribución del contratista, siendo un precio cierto, que se abonará en función de la prestación ejecutada y según lo pactado.
  2. Presupuesto base de licitación: límite máximo de gasto que puede comprometer el órgano de  contratación, incluyendo el IVA pero sin considerar las prórrogas y posibles modificados. Es la referencia básica para que los licitadores presenten sus ofertas económicas.
  3. Coeficiente de adjudicación: es un concepto para adjudicar y revisar contratos de obra y se refiere al resultado de dividir el importe de la oferta económica presentada por el adjudicatario por el presupuesto de ejecución por contrata del proyecto, excluido el presupuesto del estudio de seguridad y salud.

El valor estimado no es el precio del contrato. Como la distancia no es la velocidad

Como en el salto base, en la presentación de ofertas de licitación cualquier error puede ser fatal. No se admite ninguna confusión. 

Hay que conocer la distancia desde el punto de salto al suelo, pero también la velocidad de descenso. 

El valor estimado no es el precio. Es solo un concepto jurídico para determinar cómo configurar el pliego y el procedimiento de licitación. El licitador deberá fijarse en el presupuesto base de licitación: sobre esa cifra deberá realizar su oferta económica. 

Cualquier oferta que rebase el presupuesto base de licitación será excluida de la licitación. 

A día de hoy todavía hay multitud de operadores que confunden estos conceptos básicos.

 

¿Tú ya lo tienes claro? ¿Qué otros conceptos te generan confusión?

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